Bienvenido/a a “Los derechos que nos unen” un proyecto sobre Derechos Humanos y empresas que hemos desarrollado desde la Confederación de Consumidores y Usuarios – CECU.

No es la primera vez que tratamos la relación entre Derechos Humanos y consumo. Esta preocupación viene de lejos (1). En el ámbito internacional, ya en 1999 el ex secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, dio un primer paso para ‘dar una cara humana’ al mercado global con el Pacto Mundial de Davos. En 2011, Annan encargó a John Ruggie profundizar en esta dirección, creando los “Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos: puesta en práctica del marco de las Naciones Unidas para ‘proteger, respetar y remediar’ los Derechos Humanos y su vulneración”.

Todo lo que podamos hacer para “Proteger, Respetar y Remediar” en relación con los Derechos Humanos es fundamental. Como consumidores somos el final de una cadena y cada eslabón puede impactar negativamente en el suelo, el aire, el agua y, lo más importante, las vidas de millones de personas condenadas a la pobreza y a unas lamentables condiciones laborales.

A través de esta campaña publicaremos en esta web y difundiremos en redes sociales información relacionada con los Derechos Humanos y las empresas que ni los protegen ni los respetan ni remedian las consecuencias de su vulneración, así como las buenas noticias en la materia que vayamos conociendo.

Este proyecto cuenta con la subvención de la Dirección General de Naciones Unidas y Derechos Humanos a través de la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

(1) Formamos parte del grupo fundador del Observatorio de la RSC y de la Asociación del Sello de Comercio Justo Fairtrade

María Prandi

Fundadora y Directora de Business and Human Rights (BHR)
www.businessandhumanrights.es

Somos parte de un movimiento

El movimiento en favor del respeto de los derechos humanos por parte de las empresas es un fenómeno masivo y a escala global en el que ya no hay vuelta atrás y en el que todos tenemos un papel que jugar. Podemos decir que ha habido algunos avances significativos pero todavía hay muchas empresas que eluden sus responsabilidades y gobiernos que encubren, o incluso, alientan este tipo de abusos. Es cierto que los tiempos están cambiando, como decía muy bien una canción de Bob Dylan, pero también es cierto que queda todavía un largo recorrido por hacer en el que el papel de los consumidores puede y debe ser crucial.

Casi todo el mundo está de acuerdo en que los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos, que fueron aprobados hace 6 años por Naciones Unidas, han conseguido, poner esta cuestión en la agenda de gobiernos y empresas en un tiempo récord pero, si no se consigue que se implementen de manera efectiva, su impacto va a ser relativo.

Algunas empresas están empezando a integrarlos en su gestión pero con resultados aún desiguales a nivel sectorial y por países. Algunos sectores, como el extractivo y el textil, son algunos de los más activos por haber estado en el punto de mira de las ONGs pero otros adolecen todavía de profundas grietas en su cumplimiento.

El compromiso de respetar los derechos humanos es, sin embargo, de suma relevancia si se considera que el riesgo para la reputación de una empresa es, actualmente, especialmente sensible a las cuestiones relacionadas con los derechos humanos. Los consumidores, los empleados, los accionistas, la opinión pública en general, los sindicatos, las organizaciones de la sociedad civil, los partidos políticos, los inversores públicos y privados, los índices bursátiles de sostenibilidad reclaman cada vez más a la empresa que construya su legitimidad, identidad y responsabilidad sobre la base del respeto a los estándares internacionales de derechos humanos, sobre todo en lo que a sus operaciones en el exterior se refiere. La llamada “licencia social” para operar es una realidad y los costes económicos que acarrea el no contemplar esta perspectiva son notorios. ¡La pérdida de valor de la acción de Apple durante los 15 días en los que se produjeron los suicidos en Foxconn, su principla fabricante, fue de 49 mil millones de dólares!
Seamos pues parte de un movimiento y tomemos acción diaria para que sea una realidad.

Ana Etchenique

Vicepresidenta de CECU
Confederación de Consumidores y Usuarios
www.cecu.es

Somos la solución

Cada vez que compramos algo entramos a formar parte de una cadena, a veces larguísima, en la que los eslabones implicados son personas, pueblos, ecosistemas, suelos, agua, aire, pero también productos químicos, vehículos, combustibles, movimientos de tierras, tecnología, residuos… Somos cómplices de todo lo que ocurre para que ese producto llegue a nuestras manos y también de lo que ocurre con el producto una vez utilizado (envases, desechos orgánicos, químicos, plásticos, textiles, cosméticos…).

Ante el panorama que se nos presenta con el Cambio Climático y la pérdida de biodiversidad ¿Cuál es nuestro papel como consumidores? ¿En qué medida somos responsables del deterioro de nuestros suelos, del aire y de nuestros mares? ¿Cómo conseguir la información veraz y clara para poder corregir o evitar esto?

Y en cuanto a las personas y a los Derechos Humanos, ¿Hasta qué punto somos responsables de la vulneración de los derechos de trabajadores, ciudadanos y pueblos de todo el mundo? ¿En qué medida podemos incidir en que esta situación cambie?

Creemos que tenemos derecho a un entorno limpio, a una alimentación saludable, a expresar nuestras inquietudes y a recibir información rigurosa para tomar decisiones correctas respecto a nuestro estilo de vida. Es urgente que los gobiernos velen por nuestro bienestar y por el de las generaciones futuras.

Sabemos que el cumplimiento de los Derechos Humanos es imprescindible para armonizar la vida en nuestro planeta y garantizar un mundo justo y equitativo para todas las personas que lo habitan.

Conversar sobre todo esto con las administraciones, con las empresas, con los ciudadanos/consumidores nos ayudará a trazar un rumbo y acordar con todos los actores cuál es la dirección adecuada. ¿Por dónde empezamos? Indiscutiblemente por rescatar los Derechos Humanos, por incluirlos en la agenda de un máximo de personas durante un tiempo para que a su vez los incluyan en las agendas de sus interlocutores, socios, amigos.

Aprovechar nuestras redes con agricultores, ecologistas, pedagogos, sociólogos, grupos que trabajan en energía, en agua, en cooperación, pobreza y fiscalidad, salud y activismo, colegas que trabajan en el mundo de los derechos, de la Responsabilidad Social Corporativa, del Comercio Justo, de las maderas y la construcción sostenible, artistas, mayores, jóvenes y niños.

Dice el proverbio chino: “Antes de cambiar el mundo da tres vueltas por tu casa”. Se trata de un reto al que está invitado todo aquel que piense en el planeta, las personas y el futuro.

¿Te vas a quedar al margen?

Incluye los derechos humanos en tus criterios de consumo y el mundo tomará ese rumbo que deseamos.